El VALORANT Champions Tour 2026 no espera a nadie. La nueva temporada arranca con un Kickoff más duro, una fase regular que castiga desde el primer tropiezo y un sistema que obliga a rendir desde enero si se quiere llegar al Champions. Riot afina el formato y deja claro el mensaje: este año, cada mapa cuenta desde el primer día.
La fase regular no perdona: o rindes… o te quedas fuera
Tras el Masters, llega la Etapa 1, donde los equipos se dividirán en dos grupos de seis. El formato será una liga contra todos, con series al mejor de tres mapas y cinco semanas para demostrar quién merece seguir con vida.
Aquí no hay red de seguridad: los dos últimos de cada grupo quedan eliminados directamente, sin playoffs y sin opción de ir al Masters London. Los cuatro primeros avanzan y solo tres por región viajarán a Londres.
Menos margen de error y presión real desde el primer mapa.
La última oportunidad antes del Champions (y más eventos en vivo)
La Etapa 2 será el tramo decisivo del año. Es la última bala para llegar al Champions Shangai, y además, traerá más eventos presenciales en sedes que Riot anunciará más adelante.
Aquí se cruzan forma, nervios y puntos de campeonato. Lo que pase en esta fase define quién llega al final y quién se queda en las puertas.
Los equipos de Challengers ya no miran desde fuera
La gran novedad de 2026 está en el acceso desde Challengers. Por primera vez, estos equipos podrán llegar al Champions de forma directa si consiguen meterse en los playoffs de la Etapa 2.
Riot aportará 75.000 dólares por equipo para facilitar viajes y visados, y desaparece el sistema de Ascension. El ecosistema se vuelve más permeable, con cruces reales entre equipos asociados y no asociados. Más riesgo, sí, pero también más oportunidades de verdad.
Qué cambia realmente en el VCT 2026 (y por qué importa)
EL VCT 2026 apuesta por un circuito menos protegido y más competitivo. El rendimiento reciente pesa más, los caminos se abren y el Champions deja de ser un club casi cerrado.
Para los fans, esto significa más historias nuevas, más presión en cada fase y un VALORANT competitivo donde cada mapa cuenta. Riot no ha reinventado el sistema, pero sí ha ajustado las reglas para que llegar arriba cueste lo que tiene que costar.
Y en esports, cuando eso pasa, suele ser una buena noticia.