La multiplicación del baloncesto 3x3

Ellas, plata olímpica. Ellos, oro mundial. Dos pelotazos recientes de la selección española han fortalecido el auge de un deporte con raíces tiernas pero que no para de crecer. El baloncesto 3x3 se multiplica alimentado por esas dos medallas inesperadas, de Sandra Ygueravide, Vega Gimeno, Juana Camilión y Gracia Alonso, y el primero en el campeonato del mundo de 2025 de Carlos Martínez, Diego de Blas, Guim Expósito e Iván Aurrecoechea. Los dos cuartetos han disputado este fin de semana en Bangkok la Champions Cup, una especie de Mundialito que reúne a los campeones mundiales y de cada continente y a las mejores selecciones del ranking de la FIBA (los hombres han sido subcampeones tras perder la final contra Estados Unidos).

El 3x3 es un relámpago. . El producto parece hecho a medida para el aficionado más joven, que demanda su dosis de comida rápida en lugar de muchas horas ante la pantalla. Aquí no hay ocasión de aburrirse ni de apartar la mirada para coger el móvil. Se juega en media pista, una sola canasta, tres contra tres a quien más puntos meta en 10 minutos, o gana el que antes llegue a 21. Posesiones de 12 segundos, tiros libres después de la sexta falta y dos más de posesión desde la décima. Los aciertos detrás de la línea de triple valen dos puntos. Por dentro, uno. En los tiempos muertos no interviene ningún entrenador, sino que son los jugadores quienes los piden y deciden la estrategia. Si hay prórroga, vence el conjunto que tiene dos puntos de ventaja.

Esas son las reglas básicas de un deporte eléctrico, repleto de emoción y de cambios de dinámicas, una montaña rusa en el marcador que exige tanto derroche físico como concentración por las Un pim, pam, pum que tiene su origen en el baloncesto callejero, las pachangas en cualquier pista exterior.

Sandra Ygueravide, valenciana de 41 años, simboliza el giro. Este verano cerró una carrera en el baloncesto tradicional que le llevó a jugar en clubes de España (ganó una Liga y cuatro Copas), Francia, Hungría, Rusia, Polonia, Turquía y Ecuador, y a ser tres veces internacional absoluta. Su última parada la escribió en Girona y ahora se dedica en exclusiva al 3x3. Lo descubrió “por casualidad”, cuando en 2016 la seleccionadora Ana Junyer le ofreció “probar”. “Mi primera competición fue un PreEuropeo. Durísimo. Me sorprendió lo que exige físicamente y que no puedes pensar en el error. No te puede pesar un fallo, hay que cambiar el chip. Es explosivo y de toma de decisiones muy rápidas”, cuenta. Aquello le enganchó, llegó a ser número uno mundial en 2021 y ha sido . “Atrae a la gente porque es muy corto. Hoy todo el mundo quiere más inmediatez, cosas rápidas, diferentes. En el 3x3 puede pasar cualquier cosa, es muy impredecible. Eso lo hace más visible porque todo cambia constantemente”, explica Ygueravide.

Como ella, también Vega Gimeno y Gracia Alonso se han especializado en el 3x3 y solo Juana Camilión entre las subcampeonas olímpicas, hoy entrenadas por Nuria Martínez, lo compagina con el 5x5, en su caso en el Estudiantes. Lo mismo sucede en los chicos. En la selección de Pedro Meléndez solo Aurrecoechea, pívot en el Fuenlabrada de LEB Oro, conjuga las dos multiplicaciones.

“Cuando hablan de un campeón del mundo pienso que va a salir Pau Gasol o Sergio Llull y están hablando de nosotros”, se sorprende todavía Carlos Martínez por Este gallego de 30 años pasó de jugar cuatro partidos de ACB como alero del Baskonia en 2014-15 y de debutar en la Euroliga a pensar en dejar el baloncesto durante la pandemia y apostar por el 3x3. Desde entonces ha jugado en equipos de India, Tailandia, Vietnam, Indonesia y Filipinas y en las últimas temporadas con el suizo Lausanne.

“Aquel oro fue un choque muy grande. Nunca me lo imaginaba. Ha servido para lograr más repercusión, tener más recursos y seguir creciendo. Cada vez más gente apuesta por esto y hay menos incertidumbre. Cuando yo me pasé al 3x3 con 24 años me preguntaban por qué me retiraba. Para mí fue una apuesta sin tapujos, valiente. No cumplía las expectativas que yo había calculado mal y eso me generaba una frustración. Decidí reinventarme. Vi lo que estaba pasando en el mundo con este deporte y me adelanté. Durante los últimos años he viajado a unos 20 países, sobre todo a Asia. Allí hay torneos que parecen un Grand Slam, se genera mucha afición. En España también veo un cambio en reconocimiento, nos preguntan más. Quien lo ve se engancha. Ya no es un deporte raro. Es el deporte callejero, el que se ve en las películas de Hollywood”, cuenta Martínez, para convertirlos en redes deportivas.

La FIBA anunció este pasado martes que Málaga acogerá una cita del 3x3 World Tour, el circuito profesional que reúne a equipos que representan a ciudades o clubes (tres equipos nacionales, Fuengirola, Barcelona y Valencia, participan en distintas pruebas masculinas). Será el regreso de la competición a España 14 años después de Madrid 2012. Otra canasta para un deporte que se multiplica.